martes, 19 de octubre de 2010

José Clemente Orozco (VI)

La pintura de Orozco está vinculada a la palabra; pero no a la palabra escrita a la que él renuncia negándose a escribir la segunda parte de su autobiografía sino a una palabra ancestral, enmascarada, casi perdida, que sólo la imagen plástica podrá subsanar. Orozco prefirió pintar y no escribir; pero no necesariamente porque no le importaran las palabras, sino porque tal vez le importaban más las palabras del anónimo espectador, que las suyas propias. Las palabras que tenía plena conciencia de poder provocar en los demás. Hay una inflexible voluntad de comunicar en Orozco, un artista que siempre tiene algo qué decir a quien mira sus imágenes. Pero no se trata enteramente de lo que dice el pintor, quien por otra parte se rehúsa a ilustrar, sino que, por el contrario, será el propio espectador, sometido al estímulo de la pintura, quien ha de encontrar las palabras que se despiertan en el portentoso mecanismo de su grafía. Un retrato, siete apuntes y un boceto para un estudio de pintura y verdad: la palabra enmascarada. Ricardo Castillo. http://www.sanildefonso.org.mx/expos/orozco/

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